Vigila la salud de tus facturas en todas tus herramientas y avisa antes de que los problemas escalen.
Los problemas con las facturas salen a la luz demasiado tarde. Pagos vencidos, facturas duplicadas y descuadres de importe se esconden entre el correo y las herramientas de contabilidad hasta que alguien lo nota en una conciliación, y para entonces la caja o la relación ya se han llevado un golpe.
Las excepciones se detectan pronto en vez de a fin de mes, y el equipo dedica 0 minutos a reclamar el estado de las facturas a mano: la monitorización corre de forma continua mientras un responsable con nombre y apellidos se hace cargo de las escalaciones.